sábado, 14 de agosto de 2010

LA RESPONSABILIDAD DE LOS MASONES CON SU LOGIA.

Sebastián Jans




Para quienes queremos a la Masonería, para aquellos que creemos que esta no es fuente de pasatiempos, para quienes apostamos por su opción espiritual que busca un cambio sustancial en la vida de las personas, abordar el tema programado para esta noche tiene la particularidad de lo cotidiano, de lo obvio y de lo inherente a la actividad de un masón.
Desde luego, para quienes hemos persistido en ser masón, la relación responsable con la Logia a la que pertenecemos, es algo consustancial al ser masónico. Se es masón porque se trabaja en Logia, se es masón porque hemos sido iniciados en Logia, se es masón porque el proceso iniciático lo vivimos en Logia. La Logia es la que nos hace masones, y esa afirmación tiene todas las implicancias que se pueden desprender de ella.
La Logia es nuestra casa espiritual. Solo a través de ella accedemos al proceso de cambio que la Iniciación nos prometió para nuestras vidas. Es la que nos cobija en su más amplio sentido, en una perspectiva fundada en el más sublime de los lazos que une a los hombres: la fraternidad.
En ese contexto, resulta transparente para cualquier lógica aplicada, que seamos responsables con ella. Si ella es trascendente en nuestras vidas, debemos tener la capacidad de relacionarnos con nuestra Logia del modo más coherente posible, con los compromisos que devienen del valor que le asignamos.
Entonces ¿por qué un Consejo de Docencia, debe introducir este tema en el programa de trabajos de una Logia?
Pensemos que se trata solo de un tema más de reflexión. Empero, no está demás tener presente que, en muchas logias, ello tiene una connotación que va más allá de lo simplemente reflexivo, para transformarse en una cuestión que tiene que ver con el desarrollo cotidiano. En atención a ello, teniendo un escenario más allá de este Taller, hagamos la suposición que estamos en otra logia, en que se manifiestan una serie de síntomas que están obligando a plantearse este tema como una cuestión determinante en la perspectiva de continuidad.

Un ejercicio simbólico.

Para el efecto, hagamos un ejercicio que se práctica en otras disciplinas de perfeccionamiento humano.
Cuando Ud. practica yoga, al inicio de los ejercicios le invitan a pararse frente a Ud., y mirarse, a contemplarse con detalle, sin un propósito de juzgarse. Solo debe contemplarse, contemplar su cuerpo físico. Ud. cierra sus ojos, y hace el ejercicio de mirarse: su rostro, su cuerpo, su plenitud corporal. La idea es verse como tal, una especie de escaneo de su cuerpo físico, donde puede seguir lentamente con su mirada imaginaria lo que es su integridad corporal, por delante y por detrás, observando los detalles: la cabeza y sus partes, su cuello, su tronco, sus brazos, sus piernas.
La idea es que Ud. asuma y se haga responsable de su cuerpo físico, y lo que él importa en su vida, para que cuando haga los ejercicios los haga con amor y cariño, con preocupación por cada una de sus partes, valorando lo que significa cada una y la trascendencia que tienen para su vida.
El maestro de yoga le invita a valorar sus pies, que le llevan a todas partes, a donde Ud. quiere ir, y a veces somos implacables con ellos, y los sometemos a pruebas extremas, sin preocuparnos del calzado que le imponemos. El maestro de yoga le invita a contemplar su sistema digestivo y a valorarlo, a ver y a entender la significación que esa parte de nuestro cuerpo tiene en la nutrición de nuestro cuerpo, y al que lo sometemos a las peores pruebas sin considerar los efectos que aquellas producen.
Hagamos el ejercicio simbólico del practicante de yoga. Si quiere cierre los ojos, nadie lo va a censurar por ello. Tal vez, tantas veces ha cerrado sus ojos y se ha dormido en logia, y nadie le ha censurado ni reprochado, tenga la seguridad que esta vez no va a ser la excepción.
Si quiere, entonces, cierre los ojos y véase a si mismo. Observe como está vestido. Observe el color de su traje, de su camisa. Vea el diseño de su corbata, como hizo el nudo. Observe su mandil. No es una prenda cualquiera. Si llegó vestido con ese traje y esa camisa, probablemente con esa corbata, definitivamente no llegó vestido con un mandil.
Si Ud. se puso el mandil a partir de un momento, cuando llegó a este lugar, es que quiso señalar algo. Tal vez algo cambió en su rutina cotidiana. Tal vez algo distinto pasa a partir de ese momento en que Ud. cubre su cuerpo con ese elemento que no es propio de su cotidianidad de vida.
Si Ud. tiene la certeza de que algo cambia a partir de ese momento en que llegó a este lugar, en que ahora estamos reunidos, bajo ciertas formalidades y convenciones, si Ud. tiene la percepción de que se encuentra en un momento peculiar del día, de la semana; si tiene la convicción de que esto tiene un valor para su existencia, le pido que permanezca en su lugar, con sus ojos cerrados o abiertos, pero siempre siguiendo el ejercicio que le he planteado.
Ud. es un hombre libre, si no quiere participar de este pequeño ejercicio, puede retirarse, hacer abandono de este lugar, y nadie podría objetarle el hacer uso de su libertad. Ud. no puede hacerse responsable de algo que no está en la certeza de sus convicciones.
Si Ud. permanece en su lugar, siguiendo el ejercicio, yo lo invito, Querido Hermano, a pararse ahora frente a su existencia espiritual. Cierre los ojos y mírese, contémplese, analice su existencia masónica.
Entonces, pregúntese, Querido Hermano, ¿que pasa con Ud. en el momento en que se cubre con ese trozo de piel blanca que reproduce las proporciones áureas expresadas en el cuadrado y el triángulo? Y la pregunta es muy directa, porque debe hacérsela Ud. y respondérsela. Si Ud. no es sincero consigo mismo, no puede exigirle a los demás que sean sinceros con Ud.
Recuerde su estado espiritual de la noche de su Iniciación. ¿Qué llegó Ud. a buscar a la Masonería?... Aléjese de ese momento y respóndase ¿Qué es lo que le mantiene en ella?…En un plano más cercano ¿Por qué ha llegado esta noche a trabajar en Logia?
¿Qué hay en el trasfondo espiritual de su conciencia que le hace regresar a este lugar, a esta reunión, a esta comunidad particular? ¿Cuáles son las esperanzas que le acompañan en su rumbo hacia la Logia? ¿Qué pretensiones le traen a su trabajo de Cámara o a la Tenida? Si sus motivos son trascendentes, en el sentido de que ello tenga un impacto en su vida, ¿que ha hecho para que ello sea así? Si sus motivos son trascendentes, en el sentido que tengan trascendencia para los demás, ¿qué ha hecho para que ello se concrete?
Pregúntese cuál en su compromiso con su logia, con su Cámara. Respóndase con honestidad. Pregúntese: ¿Cuántas veces su Venerable Maestro o su Vigilante o algún Oficial, o un Aprendiz, o un Compañero, o un Querido Hermano cualquiera, ha llamado vanamente a su puerta? ¿Respondió a un llamado de apoyo al trabajo realizado por su Venerable Maestro? ¿O lo dejó solo, que resolviera los problemas como pudiera, porque por algo postuló al cargo? ¿Colaboró con el Querido Hermano Vigilante, cuando este no pudo asistir a dirigir una Cámara porque estaba enfermo? ¿Cumplió Ud. de manera activa y eficaz el cargo para el cual fue elegido? ¿Desarrolló su trabajo de Cámara como la obra más preciada? ¿O solo reunió algunos trozos de lugares comunes, y los juntó de prisa la noche anterior a su presentación?
Pregúntese ¿cómo toma sus responsabilidades con la Logia? ¿Cómo toma sus deberes con su comunidad logial? ¿Cómo expresa su individualidad en ese colectivo al que una noche adhirió a través de un peculiar ceremonial?


Nuestro momento inicial.


En el ámbito de consideraciones en que estamos trabajando, tal vez sea bueno volver al principio de todo. Sin duda, algún sentimiento lo embargó esa noche en que la venda cayó de sus ojos. ¿Cuál fue ese sentimiento? ¿Lo tiene vivo en su memoria? ¿Puede ser la flama que de calor a su transcurrir en Logia? ¿Puede ser aquella luz la que de claridad a sus sentimientos nebulosos que devienen de la rutina, del tedio, de la desmotivación?
Y cuando asiste a una Iniciación ¿hay algo que le induce a asistir y revivir aquel momento que Ud. tiene que calificar en su conciencia? Y seguramente Ud. sigue esa secuencia ritual que el profano vive sin poder hacer uso de sus ojos, y algo pasa cuando escucha las afirmaciones del Venerable Maestro… y por cierto, no puede ignorarse aquella frase que dice que los obreros de paz congregados en este recinto, vienen a encender su celo, a fortificar su voluntad, para dedicarse al cultivo de la virtud y a la adquisición de la verdad.
¿Ha contado Ud. cuantas reglas, cuantos valores, cuantas tareas tiene señaladas el Ritual de Iniciación? Le advierto que cada una de ellas son un plan de acción. Todo parte de una afirmación: obreros de paz. Obrero viene de operarius, y se sorprenderían de sus acepciones en nuestra lengua.
Si hiciéramos un ejercicio de seguimiento de las afirmaciones del Ritual de Iniciación, podríamos constatar que hay una cuarenta de afirmaciones, de deberes, de reglas, de conceptos, de propuestas – póngale el nombre que le plazca – que nos llaman al trabajo, a poner en evidencia la condición de Aprendiz Masón. ¿Es Ud. un obrero de Paz? ¿Ha encendido Ud. su celo? ¿Ha fortificado Ud. su voluntad? ¿Se ha dedicado al cultivo de la virtud? ¿Se ha dedicado a la adquisición de la verdad?
Tome el Ritual de Iniciación – léalo, repáselo - y pregúntese en relación a esas reglas, preceptos, valores, propuestas. Insisto, a cada acepción póngale Ud. el nombre que quiera, pero respóndase que pasa en su conciencia en relación a cada uno de esos vocablos que son el plan de acción que se le entregó la noche de su Iniciación.
Cuando llegue Ud. al final encontrará la última afirmación axiológica, la última regla, la última indicación, al última alegoría, la última expresión simbólica – no se que nombre le ha puesto a las palabras o categorías que escuchó durante su Iniciación – donde se indica que este Taller de Obreros de buena voluntad, está consagrado a la obra de su propio mejoramiento y a la redención de las sociedades, y en simbolización de ello el Iniciado es decorado con un mandil que debe honrar con su labor.
Un Taller de obreros de buena voluntad… ¿Sabía Ud. que una de las acepciones de Taller dice que es un conjunto de colaboradores de un maestro? Otra dice que es un lugar en que se trabaja una obra. Estamos hablando que se trata de un grupo de personas. De las 7 acepciones que puede tener la palabra grupo, tomaremos dos: una, que es una pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto, material o mentalmente considerado, y la otra, en relación a un conjunto dotado de una operación asociativa y que contiene un elemento simétrico para cada uno de sus elementos. Simetría: una correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de las partes de un todo.

La comunión logial.

Sigamos trabajando con las palabras.
Seguramente, quienes han estudiado las proporciones del templo masónico, habrán establecido que hay una simetría física, determinada por la proporción áurea. Sin embargo, el templo cobija un grupo, una pluralidad de seres que forman un conjunto, es decir, una pluralidad de componentes simétricamente ordenados. ¿Está simétricamente integrado Ud. Querido Hermano, en el conjunto de componentes de su Logia? Tenemos claro que la Logia es una asamblea de francmasones. Una reunión, y reunión es volver a unir, y unir es juntar para hacer un todo. Y el todo es una cosa, que se toma o se comprende enteramente en la entidad o en el número. Reunir es hacer algo en común y lo común es aquello que pertenece o se extiende a varios. De lo común deviene la comunidad, que es un conjunto de personas con algún elemento distintivo. Y cuando los componentes de una comunidad actúan para sí, en torno a los elementos componentes y a sus fines, hablamos de comunión.
Y aquí quería llegar, Querido Hermano, de manera muy especial.
Ud. es parte de un cuerpo asociativo, de una comunidad de Obreros de Paz. En tanto comunidad de individuos, tiene junto a sus demás Queridos Hermanos elementos comunes que le dan esa identidad. Los que hoy están aquí presentes, están vestidos de una manera peculiar, están decorados con elementos distintivos: veo collarines, mandiles, bandas. Se reúnen en un lugar peculiar, decorado con determinados símbolos. Son parte de un registro de miembros, pagan cuotas, reconocen jerarquías, cumplen con un procedimiento de reuniones, se tratan de Queridos Hermanos, es decir, se reconocen en una condición y carácter.
Les tengo una noticia, Queridos Hermanos. Uds. son parte de una comunidad logial. ¿Pero es ella una comunión?
Es cierto que este concepto ha sido muy utilizado con propósitos religiosos, pero en su etimología lo que estamos haciendo al usarlo, es hablar de una comunidad que actúa unida en torno a propósitos comunes, en torno a ideas fuerzas que los convocan, organizan y accionan. Comunión tiene que ver con la convergencia de emociones y convicciones que son compartidas y promovidas. Tiene que ver con derechos y deberes asumidos por todos los componentes en torno a una voluntad común. Ser parte de una comunión de individuos establece obligaciones, deberes esenciales y un compromiso efectivo de cumplir con todo aquello que está planteado en torno al bien general del grupo.
Recuerden que en algún momento hablamos de simetría de los componentes de un grupo. En el caso de una comunión esa simetría tiene que ser totalmente transparente: simetría en los derechos y simetría en los deberes. Cuando hay simetría hay armonía y la obra adquiere el esplendor esperado.
Una comunión es expresión manifiesta, entonces, de las sumas colectivas, en torno a una comunidad o grupo.
Si analizamos los alcances de una logia concebida como un proyecto de masones que se unen con una perspectiva específica, con una identidad y una voluntad, debemos suponer que allí, si las cosas están claras y debidamente formuladas, tendríamos una comunión de individuos tras un propósito superior.
Siempre he percibido a este Respetable Taller como un conjunto de masones que tienen un fundamento social en su inspiración fundacional, que recoge la concepción paradigmática del compromiso social de su patronímico. Ello es determinante en la comunión de sus integrantes. Uds. me corregirán si me equivoco.

Problematización de las responsabilidades en la Masonería de hoy.


Con los argumentos expresados, y al analizar lo que está ocurriendo en tantos Talleres, cuando los niveles de deserción iniciática siguen siendo elevados, cuando los porcentajes de asistencia son preocupantes, cuando se habla de crisis de manera generalizada, es necesario saber que está pasando con la responsabilidades de los iniciados para con su Logia.
Y no puedo dejar de considerar que los problemas que afectan a muchos Talleres están radicados en la relativización de las responsabilidades que observan sus integrantes.
No vengo a hacer reproches a nadie en particular, ni traje un sayo para el que le acomode. Lo que quiero poner en evidencia es que muchos de los problemas que afectan a la Orden, a las logias, – la gran mayoría de los problemas – devienen del hecho que los masones no hacen las cosas y prefieren que las hagan otros. Esos “otros” siempre son unos pocos, a los que criticamos con intensidad, y los calificamos – si, los calificamos – por no tener mi claridad, mi capacidad para resolver los problemas.
Hace casi 300 años, se establecieron las responsabilidades de los masones para con su logia. ¿Cuales eran los deberes en 1723 cuando se promulgan las Constituciones de Anderson? “No tendrán comités privados, ni conversaciones particulares, sin permiso del Maestro, ni hablarán de ninguna cosa impertinente o impropia… no se comportarán de una manera ridícula ni bromearán cuando la Logia esté ocupada en lo que es serio y solemne; no usarán ningún lenguaje indecoroso bajo ningún pretexto”.
Anderson se preocupó de dejar establecida la importancia de las conductas en logia y fuera de ella, y resulta de gran valor recorrer las indicaciones que quedaron claramente señaladas en sus páginas, como una referencia para el Masón de todas las épocas, en el sentido que nuestra gran tarea es hacer de nuestras conductas la piedra pulimentada, que estamos llamados a lograr en nuestra condición de Aprendices.
¿Cuáles debieran ser las responsabilidades para con la Logia, prontos ya a iniciar la segunda década del siglo XXI?
La primera de las responsabilidades parte del carácter mismo de la Logia, como expresión de asociatividad, que se establece en la presencialidad. Ud. no puede hacer el ritual, fundamento de la doctrina de su Grado, a teledistancia. El valor iniciático de la Masonería y su forma de construirla, radica en la repetición de su ritual que contiene los elementos determinantes de su naturaleza: una Orden de hombres unidos por los más altos valores que la sustentan. Para algunos los rituales pueden ser algo extremadamente tedioso, sin embargo, quien así lo piense definitivamente no entiende lo que sus oídos están captando, cuando este se desarrolla, y por lo tanto no es capaz de procesarlo. Siempre hago la misma recomendación: ponga atención en lo que los rituales señalan, sobre todo Ud., que generalmente encuentra que la Orden no dice nada que importe a su vida y a su tiempo.
Bien, no se puede hacer un ritual a distancia, ni se puede hacer Logia a distancia. El masón se hace, se dimensiona y se reconoce en la presencialidad de la Logia. Se hace en los toques y palabras de reconocimiento, se hace en el sincero abrazo de fraternidad, se hace en la posición al orden cuando se inician los trabajos; se hace en sus comentarios al acta, en los debates ordenados y dirigidos por su Venerable Maestro, se hace en las proposiciones depositadas en el saco, se hace en el bien general, se hace en la cadena construida en torno a la invocación de esperanza de que los trabajos nos hayan dejado satisfechos y contentos.
Entonces, la primera responsabilidad es asistir a los trabajos. Si consideramos los promedios de asistencia a Logia de los masones contemporáneos, la construcción de catedrales góticas habría demorado diez veces más que el tiempo ocupado.
La segunda es cumplir oportunamente con el tesoro. En los tiempos actuales pareciera que no pagar las cuotas a tiempo es un signo de estatus. Definitivamente nunca he entendido la liviandad que se observa en el cumplimiento de las cuotas de muchos Queridos Hermanos, en distintos Talleres, cuando basta tener una disposición de pagar en cuotas, con orden y puntualidad, y no ir acumulando cantidades que se hacen más difíciles de pagar cuando se está al término del año masónico. Ud. me dirá que hay situaciones económicas a veces difíciles. Lo acepto. Pero estoy hablando de aquellos que están en condiciones de normalidad, un 90% de la membresía, que tienen un buen pasar, son profesionales, y cuyo impacto en su presupuesto mensual de las cuotas, no supera el 3% de sus disponibilidades. Tal vez si fuera de una comunidad religiosa debería entregar un diezmo. Mi impresión es que la relación entre la actitud de pago con el interés en la logia es directa, y cuando ponderamos las conducta de un Querido Hermano para el aumento de sus responsabilidades masónicas, debiéramos tener presente siempre no solo si está al día en sus cuotas si no como las ha pagado, porque ello es un índice decidor sobre como expresa su interés por la Logia. Y no solo eso, este dato debiera ser un aspecto de constante evaluación ya que ello nos indica sobre el estado de ánimo de nuestros miembros. Tengo la percepción de que, si la oportunidad en el pago de los deberes con el Tesoro, que muestran los masones contemporáneos, se hubiese aplicado, por ejemplo, al movimiento mancomunal de los obreros, este habría ido al absoluto fracaso.
Un tercer aspecto es el relativo a la excelencia en el cumplimiento de los deberes con la logia. Hay muchos deberes que surgen en una comunidad logial. De ellos voy a señalar tres que tienen una importancia superlativa: la presentación de trabajos, el cumplimiento en las cámaras y el ejercicio de los cargos. En el primer caso, de un largo tiempo a esta parte se viene escuchando la crítica de que los Queridos Hermanos están haciendo un uso efectivamente abusivo del Copy-Paste que permite Internet, lo cual implica efectivamente que se trata solo de salir del paso del embrollo de presentar un trabajo dentro de los programas de la Logia. Creo que vivimos un tiempo privilegiado. Las disponibilidades de Internet nos han puesto las bibliotecas y la información en nuestras propias casas. Ya ni siquiera necesitamos ir a buscar en los catálogos de una biblioteca para acceder a información importante para estructurar nuestros trabajos. Los buscadores de Internet nos permiten acceder directamente a las fuentes. No soy de aquellos que condenan a los QQHH que hacen uso del Copy-Paste. De una u otra manera, los constructores de catedrales hacían su obra con los mismos materiales, trabajaban el mismo tipo de piedra, usaban la misma argamasa. Si Ud. usa el mismo material que cuatro o cinco QQHH ya usaron no lo censuro. El tema está en que no basta usar el mismo tipo de ladrillos para construir un muro, sino en el interés y esfuerzo que Ud. usa para lograr que ese muro sea de calidad. Me explico, por si no ha entendido: use materiales conocidos, copie las referencias, pero Ud. tiene que hacer su aporte reflexivo personal, su aporte sincero y honesto sobre lo que se le está pidiendo trabajar. No se engañe a sí mismo, no burle su propio proceso de mejoramiento personal, no embauque su propia credibilidad, no maltrate su propio prestigio. Ponga en negrita o cursilería o entre comillas los textos del copy-paste, ponga la fuente, y, por lo menos, que su aporte personal, su adición reflexiva, sea del mismo volumen que lo que copió de las fuentes que le han inspirado para trabajar su tema, su plancha. Recuerde que ella, en definitiva, es su plancha, su obra que pone a disposición del discurrir de sus QQHH de Columna o del Taller en pleno.
En el segundo caso, ser parte de un Taller de Obreros de Paz hace de Ud. efectivamente un operario. Cumpla con lo que se le encargue. Le cuento: nada enaltece más a un hombre que la sensación de un trabajo bien realizado. Desde luego, Ud. está en su derecho a reclamar si el trabajo está siendo excesivo o si, en mérito de su cumplimiento, le sobrecargan de deberes. El reparto de la carga de trabajo y su equiparidad eran temas de los masones operativos. ¿Por qué no puede serlo ahora? Uno de los problemas que afectan las comunidades de trabajo es cuando los temas de la repartición de los deberes no son equitativos. Pero, cuando la carga está debidamente repartida, yo debo esmerarme en hacer mi parte de la mejor manera. Esa excelencia que aporto individualmente, es determinante para la excelencia colectiva. Y cuando todos somos mejores, yo soy mejor, y mi vida se satisface de ello, se nutre del deber bien realizado.
Y el tercer caso, tiene que ver con el cumplimiento de los cargos. Nadie puede aspirar a cumplir un cargo en Logia para envanecer su orgullo o para soliviantar su petulancia. Los cargos son precisamente cargos, son deberes mayores, son tareas de la obra. El mal desempeño de una responsabilidad en la Oficialidad da la talla de cada QH que ha sido designado para ejercerla. La dignidad de su credibilidad personal, de su dimensión magisterial, está en juego cuando debe ejercer un cargo de oficial del Taller. Compenétrese de su cargo, QH. Lea los deberes establecidos en el Reglamento General, póngase en disposición de poner su sello personal, y dedíquese a cumplir la orden de cargo que implica la designación entregada. Al cabo del tiempo para el cual fue elegido, no espere más recompensa que la satisfacción del deber bien cumplido, y no se niegue a cumplir nuevos deberes. Nos los busque ni los evada, así sean los más modestos. La vida es una batalla que no tiene armisticio, donde la ambición desmedida lo llevará a enormes frustraciones, y donde la excusa en torno al trabajo le dejará sin el salario necesario para vivirla, y ese salario se lo paga Ud. mismo. Asumir los cargos en Logia con dedicación, perseverancia y lealtad, da el salario que alimentará y vestirá su vida masónica y su vida profana.
Un cuarto aspecto de las responsabilidades con su logia es privilegiar los lazos de la fraternidad. La relación que nos une es la relación fraternal. Esos lazos deben estar por sobre las relaciones de amistad. Las relaciones que nos unen y nos hacen ser una comunión son fraternales. Sepa Ud. que las relaciones de amistad tienen un alcance individual y fragmentario: sin duda, soy amigo de algunos, de los que distingo con mi consideración y afecto. No haga una malgama de las dos cosas. Separe bien sus sentimientos. Los amigos los puedo tener en cualquier lado. Solo aquí en logia tengo lazos constituidos en hermandad no carnal. Si Ud. tiene amigos en este Taller, no se comporten ni se relacionen en ella sobre la base de sentimientos de amistad. Sean amigos fuera de este Taller. La relación que nos une, los lazos que nos atan, son de la más pura fraternidad. Pura significa que no está mezclada ni contaminada con otros sentimientos. ¡No sabe Ud. cuánto daño ha provocado en las logias la confusa relación de amistad y fraternidad!
Un quinto aspecto es el que tiene que ver con la acción masónica. Ello es una condición inherente al ser masónico. Sin la acción masónica no es posible concebir la naturaleza del masón. Ud. está llamado a ser un protagonista de la sociedad en que vive y convive. No espere un plan concebido por otra instancia que no sea su conciencia, su buen juicio y su profundidad en la doctrina masónica, para hacer la obra que mejor pueda concebir con las herramientas que la Orden, en su plan iniciático le haya entregado. Estando en una Tenida de Primer Grado, si alguno de los aquí presentes no tuviera claridad respecto a las herramientas que dispone para su obra, le propongo hacer un detallado análisis del Ritual de Iniciación y allí encontrará todos los componentes necesarios para determinar axiológicamente, éticamente, el modelo de su plan de acción. Aporte a su Logia con orgullo lo que ha podido hacer en bien de la Humanidad, en bien de una sociedad mejor, tráigale prestigio y resultados que muestren el éxito que ella ha tenido en su formación iniciática. Como a una madre que Ud. visita dígale que todo lo que ha logrado hacer allá en la vida, se le debe a ella. No le traiga sus fracasos ni sus deudas ni sus dudas. Demuéstrele que ella le entregó lo mejor, y lo más trascendente para su calidad de masón. Y escuche su consejo, el que le recuerda cada vez que participa en el Ritual de Iniciación. Esa lección jamás dejará de servir a su accionar en extramuros como hombre de bien, como Obrero de Paz.
Un sexto aspecto fundamental en las responsabilidades para con su logia, es que Ud. debe acotarse al plan iniciático. Cada Ritual de Paso es un plan ético, un plan de trabajo en su camino de perfectibilidad, un conjunto de materiales con los cuales debe trabajar. No se pase de listo y de aventajado. No se salga de madre. La Masonería es específica. Cada uno de sus grados es concreto respecto de lo que Ud. debe hacer y no hacer. Cada uno de los Rituales le dice lo que está bien y lo que está mal. No trate de avanzar más ni quedarse remoloneando en su pereza. Cumpla con lo que corresponde a su grado.
Y por último, el séptimo aspecto que debemos tener en nuestras responsabilidades con nuestra logia, es el respetar la letra y el espíritu de la legalidad que nos rige. La Constitución y Reglamentos son la natural forma de ordenar las cuestiones formales que se requieren para mantener nuestra institucionalidad operando de manera transparente y funcional.

Conclusiones.


Por circunstancias que no vienen al caso explicar, en los últimos meses he estado reuniéndome con muchos masones para conversar sobre la situación de la Masonería actual. He tenido la oportunidad de confrontar diagnósticos, de escuchar a muchos QQ:.HH:., de debatir distintas reflexiones.
He llegado a la conclusión que los grandes problemas de la Masonería de hoy, pasan por la forma inadecuada en que no pocos miembros de la Orden se relacionan con sus deberes y sus responsabilidades. De este modo, cuando aparecen el tedio, la desidia, las inasistencias, las excusas, el negativismo, la indiferencia, etc. es señal inequívoca de que las responsabilidades se están diluyendo en el mar de la inconstancia.
Frente a ello, no debemos olvidar que asumir una posición en la vida nos hace responsables de nuestros actos y de las consecuencias que ellos se desprenden. Ser masón es una posición en la vida que debemos manifestar en actos concretos, en conductas específicas.
Vivimos una época particular que tiene modalidades culturales que se disocian de lo colectivo. Sin embargo, aún cuando el Iniciado debe trabajar individualmente, esculpiendo el modelo espiritual que hace su personalidad masónica, aún con su énfasis introvertido, responde a una comunidad de la cual es parte.
Son los demás los que advierten y ponderan cual es nuestro calibre masónico, cual es la profundidad de nuestro proceso de cambios, como hemos avanzado en nuestro camino de perfeccionamiento.
La Masonería pretende de seamos un componente decisivo en la construcción de las sociabilidades humanas, y toda forma de de sociabilidad establece responsabilidades inherentes a su tipicidad.
Como seres sociales, que hemos tenido el privilegio de la Iniciación, nuestras conductas deben estar, consecuentemente, marcadas por el sello de la responsabilidad a partir de nuestra comunidad logial y con nuestra comunidad logial.
La Logia es nuestra madre espiritual. Ella es quien nos consagra como iniciados. Nada somos masónicamente sin nuestra Logia. Entonces, las responsabilidades con la Logia son indisolubles con el ser masónico y con el proyecto humano que esperamos encarnar, y que nos convoca por el bien del Hombre y de la Humanidad.


Santiago, 12 noviembre 2009 e:.v:.